Antes de hablar sobre Mario Benedetti y los haikus, considero conveniente repasar ¿Qué son los Haikus?

Los Haikus son un tipo de poesía originaria de Japón, que se escribe en tres versos sin rima de cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente.

Su esencia supone la unión de dos ideas o imágenes poéticas y su “corte” o separación por una final. El estilo suele ser sencillo y simple.

Por lo general, la obra atrapa un instante, una observación sobre la naturaleza, un evento trivial que despierta la atención del poeta o una reflexión sobre el hombre como parte de una totalidad.

A menudo incluyen una referencia a una época o momento del año.

La idea es que las palabras no llamen la atención por sí mismas, sino que lo único que la llame sea el instante que mostramos.

Según el propio Mario Benedetti contó en diversas entrevistas, él se acercó a los haikus luego de leer un libro de Cortazar que se titulaba «Salvo el crepúsculo», que salió después de la muerte del escritor, donde aparecía como epígrafe un poema de Matsuo Bashô (escritor japonés que vivió entre 1644 y 1694), cuyo último verso daba título al libro. Ese poema era el siguiente:

Este camino

ya nadie lo recorre

salvo el crepúsculo

A Benedetti le pareció alto tan hermoso, en tan poquitas sílabas, que se sintió seducido por la forma. Y a partir de allí se puso a estudiar ese estilo poético, a leer y escribir haikus.

En una de las entrevistas, también contó que aunque hubo muchos poetas de lengua española que tradujeron haikus, solo Borges los escribió. Recuerdo a los lectores de este Blog que hay una entrada sobre Borges, del pasado 30 de abril, que incluye los Diecisiete Haikus de Borges.

Mario Benedetti, al principio los escribió un poco como una broma, como un juego, pero luego ese estilo lo fue tomando y produjo más de trescientos haikus. Doscientos de los cuales los recogió en su libro «Rincón de Haikus», que se publicó en 1999.

A continuación, algunos de ellos:

inverno inverno
el inverno me gusta
si hace calor

los sentimentos
son inocentes como
las armas blancas

lo peor del eco
es que dice las mismas
barbaridades

si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo

por si las moscas
hay profetas que callan
su profecía

las religiones
no salvan / son apenas
un contratiempo

si no se esfuman
hay que tener cuidado
con los fantasmas

cada comarca
tiene los fanatismos
que se merece

los que caminan
sobre ríos de vino
a veces flotan

puedo morirme
mas no acepto que muera
la humanidad

 

las hojas secas

son como el testamento

de los castaños

 

no hay alegría

mas alegre que el prólogo

de la alegría

 

me gustaría

mirar todo de lejos

pero contigo

 

bueno sería

que las mafias se fueran

a otro planeta

 

un pesimista

es solo un optimista

bien informado

 

somos tristeza

por eso la alegría

es una hazaña

 

Acompaña el cuadro «Amor en Japonés», Acrílico y tintas sobre tela de 30cm x 24cm.