Decía, casi ayer, en octubre 2021 (¿cómo pasan los días en estos momentos de zozobra mundial!) cuando relataba lo que otros escritores escribían del maestro, que leería el libro que se editó en 2014 que recopila diversos escritos de Victoria Ocampo sobre Borges y viceversa, cuyo título es “Diálogo con Borges”. Y lo hice en este mes, el de nacimiento de esta gran escritora, editora, mecenas y profundamente feminista.

 

El libro compuesto por el prólogo de María Kodama, un excelente resumen del contenido del libro y de la relación de ambos escrito por Odile Feligine y otros cinco capítulos que incluyen los retratos “escritos” que ambos  hicieron sobre su relación con el otro, las cartas que Victoria Ocampo intercambió con Jorge Luis Borges y su madre y hermana y la conversación que mantuvieron sobre sus orígenes familiares y también el obituario que el maestro escribió el día de la muerte Victoria el 27 de enero de 1979. Es un canto a la amistad. Una amistad muy especial que contribuyó ostensiblemente a que la Argentina fuese reconocida en el mundo literario y porque no … porque el mundo fuera mejor.

 

Victoria Ocampo y Borges se conocieron a mediados de la década de 1920 a través de un amigo en común, Ricardo Güiraldes. Y como Victoria tenía el don excepcional de reconocer el talento, el joven Jorge Luis empezó a formar parte de ese universo.

 

En 1927, se encuentran en una conferencia en la que se leyó “el idioma de los argentinos” de Borges. Victoria valoró el escrito y lo invitó a encontrarse. Ella era ya una figura conocida en la élite cultural internacional. Cuentan que un joven Borges le dice a su madre: ¿Pero de qué voy a hablar con Victoria Ocampo? … su madre sabía le dirá, “ella te dirá de qué vas a hablarle.”

 

Poco tiempo después, lo invita a formar parte del consejo de redacción de la revista Sur. Borges colabora en la revista con críticas de films y de libros, con sus textos, y esto y la eterna mecenas de Victoria lo hacen conocer en el extranjero, sobre todo en Francia, que será la puerta de acceso de Borges al mundo literario mundial.

 

Diría Borges años después, en un homenaje a Victoria en la UNESCO: “El recuerdo de Victoria Ocampo me acompañará siempre. Yo no era nadie, yo era un muchacho desconocido en Buenos Aires, Victoria Ocampo fundó la revista Sur y me llamó, para mi gran sorpresa, a ser uno de los socios fundadores. En aquel tiempo yo no existía, la gente no me veía como Jorge Luis Borges, me veía como hijo de Leonor Acevedo, como hijo del Dr. Borges, como nieto del coronel, etc. Pero ella me vio a mí, ella me distinguió cuando casi no era nadie, cuando yo empezaba a ser el que soy si es que soy alguien todavía, porque a veces tengo mis dudas, a veces creo que soy una superstición de ustedes y ustedes me han inventado, sobre todo Francia me ha inventado. Yo era el hombre invisible de Wells en Buenos Aires … ” . “Fui nombrado director de la Biblioteca Nacional después de los años aciagos de la dictadura de cuyo nombre no quiero acordarme y debo eso a la iniciativa de Esther Zemborain de Torres y de Victoria Ocampo. A ellas se les ocurrió que yo podía ocupar el sillón de Groussac y de Mármol.”

 

¿Quién era Victoria? Según lo expresa Kodama, “una mujer vanguardista en el sentido más amplio del término, tuvo el valor de romper una tradición, de hierro en su época, para instaurar la propia, la de una mujer independiente que condujo su vida con fuerza y generosidad.”

 

¿Cómo era la amistad de Victoria y Borges según Odile Felgine? “No eran amigos íntimos, es decir, no se hacían confidencias como le dijo Jorge Luis Borges a Ernesto Sábato. Sin embargo caminaron juntos y con qué provecho durante la vida, ese jardín de los senderos que se bifurcan,”

 

¿Qué opina Victoria de su relación con Borges?

  • «Había en él una tendencia a ironizar sobre aquello que no fuera de su gusto, y nuestros gustos diferían. La ironía de Borges actuaba sobre mí como el limón sobre la ostra abierta. No es que la ironía me desagrade (y la suya tenía espíritu y sabor) y la risa siempre me ha concedido vivir.” Esta metáfora es singular: el ácido provoca convulsión en el cuerpo de la ostra, pero también la limpia casi hasta la esterilización. Borges irritaba a Victoria, pero no la convertía en alguien distinto, no la hacía cambiar de idea (¿la verdadera amistad?).
  • “Me gusta escribir solo sobre los seres y las cosas que más me gustan, por más defectos que puedan tener … .Si escribo hoy sobre Borges o me dedico a él con satisfacción y orgullo, es porque hoy me gusta mucho. Y me gusta porque ha alcanzado esta hora de madurez donde siempre pensé encontrarlo, hace mucho de esto, con una inquietud nacida del deseo, como damos cita a toda gran esperanza.”
  • «A Borges le llevo una ventaja –escribió Victoria en la novena serie de Testimonios–: lo conozco. La recíproca es improbable. Lo admiro. La recíproca es impensable.»

¿Qué dice Borges de Ocampo?

  • «Siempre nos tratamos de usted. Además ella era mayor que yo, nunca me hubiera atrevido a tutearla. Soportó la crítica y la incomprensión muchas veces, pero no creo que le doliera. Era muy valiente. (…) Es imposible definirla con una sola palabra. La mejor forma de definirla es decir Victoria Ocampo»
  • “que tuvo la generosa ambición de querer ser sensible a todos los países y todas las épocas. Yo creo que lo que Victoria hizo fue sentir que el mundo era una fiesta y que esa fiesta le ofrecía muchos sabores y querer gustarlos a todos y hacer que los otros gustaran de ellos”.
  • “Victoria tenía la ambición de ser cosmopolita, la de ser ciudadana no de una pequeña parcela del mundo … sino sentir al mundo como nuestra patria. Pero también fue una buena argentina”.
  • “Si me piden un recuerdo de Victoria, es curioso, yo recuerdo que nunca estábamos de acuerdo y que siempre nos queríamos mucho, y no nos poníamos de acuerdo.Este es un rasgo grato, el hecho de poder estar en desacuerdo con alguien.…”

Como reflexión final a este breve resumen, diría que la amistad de Borges y Victoria fue posible gracias a la compartida inteligencia y  generosidad, y por supuesto a la vocación inmanente de ser cosmopolitas y abnegadamente argentinos. Espero disfruten el libro.

Jackie Kuscic

Acompaña foto del cuadro «Las islas del Sena», acrílico sobre tela de 50cm x 50cm, de la Serie «Todo Fluye»