Santiago preparó el mate, lo colocó sobre una bandeja junto a un trozo de pan casero y otro de queso magro y se fue a sentar al frente de su casa. Desde hacía cinco años, día tras día, aguardaba la caída del sol. Observaba conmovido, cómo las bandas de Pecho Amarillo, aterrizaban sedientas en el tajamar cercano. Mientras, los Horneros, Zorzales, Churrinches, Picapalos y Cardenales, finalizaban sus quehaceres diarios para de pronto desplegar sus alas y en un aleteo feliz, poner rumbo a sus hogares. Más allá, la silueta siniestra de un Buitre de Cabeza Roja, con su pico corto y ganchudo, sobrevolaba en busca de alimento, su aguda visión y sentido del olfato le alertaban de un animal muerto, anunciándole que lamesa estaba servida.
A su lado, el fiel Chumbo lo acompañaba. Se echaba a la derecha de la hamaca y parecía disfrutar, como su amo, de esos atardeceres rojos, calados en oro, que el sol, generoso y galante, les deparaba al esconderse tras las sierras.
XXX
-Los voy a matar a los dos, son unos hijos de puta. Y tú perra ¿no podías haber elegido a otro que no fuerami hermano?
-Déjame que te explique Santiago –Alicia susurraba temerosa envuelta en la sábana celeste con rayitasblancas- te lo íbamos….
-¿Me iban a qué? ¿cuándo pensaban decirme que se revolcaban juntos? Y tú, maldito cabrón, ¿no te alcanzaba con que te haya mantenido toda la vida, también tuviste que cogerte a mi mujer?
-Perdóname…
-¿Qué te perdone? Da gracias que no los liquido a los dos, no valen nada, son pura mierda.
XXX
Siempre intuyó que iba a terminar viviendo en el campo, el dolor del engaño precipitó su decisión.
Tenía guardado el retiro negociado en el banco y una buena jubilación. Le gustaba la vida sencilla, así que en lo económico no tendría complicaciones. Compró 10 hectáreas en lo alto del Cerro del Verdún, desde su campo podía ver, entre piedras calizas, marmóreas y cuarzos, a la Virgen de la Inmaculada Concepción. La visión blanca y bondadosa de la Inmaculada le dio la seguridad de que estaría protegido.
Los primeros meses fueron de trabajo duro, ese trabajo cansador que le permitía dormir por las noches, aunque solo fuera unas horas y que no le dejaba energía para la ira y el desvelo.
Levantó una casa pequeña, un dormitorio, baño y una cocina-comedor amplia, donde lucía airosa, una vieja cocina a leña en muy buen estado. Todo era rústico y adquirido en casas de demoliciones. Santiago eligió cada componente del mobiliario, con tanto criterio y gusto, que generó un ambiente sencillo y muy acogedor.
Terminada la vivienda, había que plantar y construir lo imprescindible para que la chacra lo abasteciera. Asíconoció a Juan.
XXX
-Buenos días, vengo de parte de Miguel el panadero, me dijo que usted está precisando una persona que lo ayude con las tareas. Soy Juan Ramírez y en estos momentos estoy desocupado. Mi último patrón vendió su estancia y hace dos meses que estoy sin trabajo. Tengo muy buenas referencias y del campo nohay tarea que se me resista.
-Eso es lo que necesito, como verás solo tengo la casa, hay que hacer funcionar la chacra para que sea beneficiosa: plantar, levantar corrales, galpones y obtener todos los insumos necesarios.
-Ningún problema son tareas que he realizado anteriormente. Cuénteme ¿qué desea producir?
-En principio me gustaría plantar frutales y acondicionar una huerta. También quiero un par de vacas que me provean la leche del día, permitiendo además, elaborar algunos quesos. Quiero tener gallinas que me proporcionen huevos y criar algunos pollos. En fin, lo indispensable para alimentarse sin tener necesidadde ir a la ciudad muy a menudo.
-¿Si le parece empezamos por los frutales y la huerta? Bajando, cerca de la ruta hay una señora que tiene un vivero y podremos comprar durazneros, ciruelos, higueras, limoneros, estamos en buena época paratrasplantar.
También venden semillas de una amplia variedad de verduras.
-Me parece bien, si quieres mañana mismo vamos y compramos lo necesario. Solo de pensar en ver los durazneros rosados y los ciruelos blancos en flores, me alegra y emociona.
Sabe una cosa Juan, cuando era pequeño, en la escuela me hicieron aprender de memoria una poesía de Juana de Ibarbourou que decía: “Porque es áspera y fea,/porque todas sus ramas son grises,/yo le tengo piedad a la higuera.//En mi quinta hay cien árboles bellos,/ciruelos redondos,/limoneros rectos/y naranjos de brotes lustrosos.//En las primaveras,/todos ellos se cubren de flores/en torno a la higuera.//Y la pobre parece tan triste/con sus gajos torcidos que nunca/de apretados capullos se viste…//Por eso,/cada vez que yo paso a su lado,/digo, procurando/hacer dulce y alegre mi acento:/«Es la higuera el más bello/de los árboles todos del huerto».//Si ella escucha,/si comprende el idioma en que hablo,/¡qué dulzura tan honda hará nido/en su alma sensible de árbol!//Y tal vez, a la noche,/cuando el vientoabanique su
copa,/embriagada de gozo le cuente:/¡Hoy a mí me dijeron hermosa!//”.
Desde que la maestra me eligió para recitarla en la fiesta de fin de cursos, me prometí que algún día iba a plantar una higuera, parece que llegó el momento. Vamos a plantar varias, para que no se sienta sola nimenospreciada.
-Qué lindo patrón. Recuerdo cuando iba a la escuela, tronara o lloviera tenía que hacer cinco kilómetros a caballo para llegar. Nuestra maestra, que era como una madre para los seis niños que concurríamos, nos leía esa poesía en el recreo sentados a la sombra de los árboles. La maestra Elvira nos enseñó a plantar, hacíamos huerta y cocinábamos. No tengo mucha instrucción, pero sé leer, escribir y me rebusco con losnúmeros y todo gracias a ella.
Le parece bien que mañana esté a las siete por aquí, porque el vivero recién abre a las ocho.
-Perfecto, te espero a esa hora. ¡Ah Juan! si podes averíguame de alguien que quiera vender un perro.
-¿Alguna preferencia?
-Solo que sea guardián y compañero.
Era una mañana protectora, el sol entraba por la ventana de la cocina y entibiaba el ambiente. Estaba vaciando el mate al tiempo que enlistaba en la memoria lo que debía comprar, cuando un ladrido me sobresaltó. Juan asomó la cabeza por la puerta entreabierta y con una sonrisa dejó paso a Chumbo.
XXX
Fueron cinco años de mucha faena, se levantaba al amanecer y ordeñaba, luego controlaba y curaba los frutales, le daba de comer a las gallinas y recogía los huevos del día. Una vez a la semana hacía queso y yogur. Chumbo no le perdía pisada y Juan se encargaba del mantenimiento general de la chacra y loayudaba en la cocina haciendo dulces y conservas.
De amores no quiso saber más nada, para satisfacer sus instintos una vez cada tanto bajaba a la ciudad y visitaba el quilombo de doña María. Su corazón se había secado, pero su hombría aun drenaba.
En las noches cuando el sueño no llegaba, Santiago se sentaba al fresco y miraba al cielo, la luz de las estrellas lo transportaban y el viento le cuchicheaba “El dolor no conoce olvido, siempre está ahí. La iradesaparece y el deseo de sentir el pecho latir, es eso, simplemente un deseo”.
Delia Correa Luna
Mayo 2019
Acompaña foto de mi obra «Estuario», acrílico sobre tela de 120cm x 100cm.
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