La idea de este escrito es poner en palabras lo que les fui mostrando en imágenes durante los últimos meses.

Calados es una nueva serie que consta de distintas obras de papel calado a mano. Las primeras piezas buscaron principalmente aprender la técnica y lograr soltura con el bisturí. Luego en las siguientes, introduje diseños de encajes, principalmente antiguos.

Los encajes originalmente se hacían a mano (de bolillo o de aguja) y luego con el desarrollo industrial se hacen también a máquina.

Pero mi emoción y mi entrega está en revalorizar esos encajes ancestrales, que formaron parte de una época, que me llevan a reflexionar sobre el rol de la mujer.

Como habrán visto, me entusiasme con unos encajes de diseño geométrico, que son los encajes de Pag, originarios de Croacia y también hay encajes de Plauen (Alemania) y otros de España.

Desde el inicio de estos trabajos, me llamó la atención que haya comenzado a usar los encajes calados en papel justamente en época de Pandemia, pero supongo que no es casualidad.

Creo que coincide con un momento en el que reflexiono mucho sobre quien soy, de donde vengo, porque llegué a donde llegué, que elijo para mi vida.

Siempre dije y lo mantengo, que estoy agradecida de haber nacido en esta época, en esta zona del mundo y en la familia en la que nací. Siento que es una época en la que la mujer tiene un rol mucho más activo en la sociedad, tenemos acceso a desarrollo intelectual, a puestos de trabajo importantes, contamos con implementos y tecnologías que nos facilitan las tareas del hogar. Si bien podemos también pensar que estamos mas sobrecargadas que las mujeres del pasado, pero eso no me quita el estar agradecida.

Estos trabajos de calados sobre papel, en los que utilizo los diseños de encajes me conectan con mujeres de otras épocas, con otros roles en la sociedad. En la historia de este tejido, hay distintos momentos, pero siempre remite a momentos de tertulia. Mientras voy calando, he tenido momentos en que me he transportado mentalmente en el tiempo, imaginando a esas mujeres conversando, riendo, contándose su vida mientras tejían y he logrado cierta complicidad con esas imágenes mentales.

En la medida que fui avanzando con las obras y jugando con las luces y las sombras, comenzó un trabajo interior de búsqueda de interpretación de esas sombras. Claro que no necesariamente la sombra es algo negativo, puede ser visto como algo positivo, que está allí, cuando la luz permite que se vean, que se generen. Esto me llevó incluso a prestar atención a las sombras de los objetos sobre las paredes, las sombras del follaje de los arboles sobre las calles. Y me parece fascinante.

Creo que esta cuestión del calado y del bisturí, donde uno tiene que estar retirando lo que considera que en la pieza no va para que quede lo que sí, es algo que se aplica a la vida misma y que nos esta pasando a todos, en especial desde esta última etapa que estamos viviendo. La Pandemia nos ha hecho repensar un poco como vivimos, que valoramos, donde ponemos el empeño, donde hay que seguir esforzándose, supongo que tiene que ver con lo que se está mostrando en la obra.

Asimismo, en las últimas obras, las redes comienzan a aparecer con un rol mas notorio, no solo sirven para sostener las piezas de detalles, sino que también sirven para darle mas movimiento a la obra. Eso tiene para mí una similitud con nuestras redes internas y externas, de afectos, de ideologías, de pensamientos.

En la medida que siga avanzando y desarrollando esta Serie, adquiriendo cada vez mas tamaño y mas complejidad, seguramente implicará que continúe la reflexión.

Hasta la próxima entrada.

Mir Diaz Araya

 

Acompaña foto de «Redes», papel calado a mano de 85cm x 65cm, año 2021