Esta serie fue la continuación de “Cóncavos y Convexos”. La comencé a desarrollar en 2013 y fue una forma de seguir elaborando y procesando internamente las relaciones humanas, en especial en lo referido al entorno de cada uno.
Mientras fui desarrollando la serie, me di cuenta que mi mirada esta permanentemente sobre los afectos, tanto los mas cercanos como con los seres que nos cruzamos y convivimos en función de los lugares donde nos desarrollamos.
En el proceso creativo de esta serie partía de cóncavos y convexos que iba entrelazando y posteriormente se formaban esas figuras que, ciertamente, recuerdan a flores. Pero esas flores no fueron un punto de partida, no estaban en mi cabeza al momento de comenzar, sino que fueron un punto de llegada, una consecuencia final.
En una primer etapa trabajé esta serie en monocromos y luego fui haciendo cuadros que incluyeron un poco mas de colores, pero siempre dentro de una paleta de colores intensos.
Me resulta simpático que algunas personas, al ver estas producciones, se refieren a ellas como “tus flores”. Confieso, que al principio me chocaba un poco que les dijeran así, pero finalmente lo acepté con agrado porque es cierto que el resultado final de estos entrelazados recuerda a flores. Y además, me resulta divertido pensar en nuestras relaciones como nuestro propio jardín!
(Nota original subida en el Blog del 13 de noviembre de 2017. Revisada en mayo 2020)
Deja un comentario